Citas de Ignacio de Loyola

Ordenar por fecha
Ordenar por calificación

Sé lento para hablar y solo después de haber escuchado primero tranquilamente, para que entiendas el significado, inclinaciones y deseos de los que hablan. Así sabrás mejor cuándo hablar y cuándo callar.

8

Que la gracia perfecta y el amor eterno de Cristo nuestro Señor sea nuestra infalible protección y ayuda.

3

¡Que Dios nuestro Señor nunca me deje hacer daño a nadie cuando no pueda ayudarle!

3

Agrademos a Cristo, nuestro Señor, para que nos conceda la verdadera humildad y la abnegación de la voluntad y del razonamiento, para que podamos merecer el empezar a ser sus discípulos.

3

Entre más completamente centremos nuestra atención en nuestro Creador y Señor, menos posibilidades hay de ser distraídos por las criaturas.

3

Recuerde que el ejercicio corporal, cuando esta bien orientado, como ya lo he dicho, es también oración por medio de la cual usted puede agradar a Dios nuestro Señor.

3

Me gustaría no sólo ser llamado cristiano, sino también ser cristiano.

2

Enséñanos a dar y no a contar el costo.

2

No es el alma sola la que debe ser saludable; si la mente está sana en un cuerpo sano, todo será saludable y mucho mejor preparado para dar el mayor servicio de Dios.

2

Un hecho raro y excepcional vale mucho más que mil comunes.

2

Ocúpese en observar y lamentar sus propias imperfecciones, en lugar de contemplar las imperfecciones de los demás.

2

Sobre todo, recuerda que Dios busca virtudes sólidas en nosotros, como la paciencia, humildad, obediencia, abnegación a tu propia voluntad, o sea, la buena voluntad para servirle a Él y a nuestro prójimo en Él. Su providencia nos permite otras devociones sólo en la medida en que Él considere que son útiles para nosotros.

2

No deberíamos tener poco respeto por los regalos de Dios, aunque podríamos y deberíamos despreciar nuestras propias imperfecciones.

2

Poco a poco llegó a reconocer la diferencia entre los espíritus que lo agitaban, uno del enemigo y uno de Dios.

2

Estimamos, honoramos y amamos a los apóstoles más que a los otros Santos, porque sirvieron a Dios más fielmente y porque ellos lo amaban más perfectamente.

2

Dios nuestro Señor haría que viéramos a nuestro Dador y lo amáramos más que a su dádiva, manteniéndolo siempre ante nuestros ojos, en nuestros corazones, y en nuestros pensamientos.

2

Enfermedades espirituales como la tibieza son causadas, no sólo por escalofríos, sino también por fiebres, es decir, por un fervor excesivo.

2

Una cosa es ser elocuente y encantador en el discurso profano, y otra cosa es serlo cuando se habla como un religioso.

1

Sobre el duro trato del cuerpo por el amor de nuestro Señor, en mi opinión, evita cualquier cosa que pueda causar el derramamiento de una gota de sangre.

1

Recuerda que los ángeles buenos hacen lo que pueden para preservar a los hombres del pecado y obtener el honor de Dios. Pero no pierden el valor cuando los hombres fallan.

1

Temas aleatorios y páginas de autores

Política de Privacidad